jueves, 6 de junio de 2013

¿Qué es la metacognición y qué papel juega en los procesos de evaluación de competencias?


La metacognición es la capacidad que tenemos para autorregular nuestro propio aprendizaje, donde primeramente se tiene que concientizar nuestra manera de aprender, para de ahí poder encontrar los factores que inciden en los resultados que se presentan, los cuales ayudan a comprender porque son positivos o negativos.

Flavell (1979) definió la metacognición como la cognición sobre la cognición. Hace referencia a la conciencia del estudiante de una base de conocimientos en la que almacena la información sobre cuándo, cómo, dónde y por qué usar y acceder a diferentes estrategias cognitivas. Se sabe que los estudiantes deben acceder al conocimiento metacognitivo de un dominio para poder seleccionar las habilidades necesarias para orientar y dirigir su aprendizaje en situaciones concretas de su campo de estudio. Lo anterior tiene relación directa con la movilización de saberes; la investigación de la metacognición ha revelado que los buenos estudiantes hacen uso de una serie de procesos de control y monitorización que refuerza su capacidad para autorregularse (Winne y Hadwin, 1998), por lo tanto en la evaluación de competencias, que éstas dentro del marco educación actual son muy relevantes ya que se centra en la necesidad, estilos de aprendizaje y potencialidades individuales para que el alumno llegue a manejar de forma efectiva, las destrezas, conocimientos y  habilidades señaladas en una situación determinada; y para poder lograr este aspecto debe considerarse la metacognición de cada alumno, la cual varía de uno a otro, ya que aunque no todos hacen el mismo uso de funciones de control  y monitorización, es posible que se les haya entrenado con las mismas habilidades metacognitivas.

Gracias a la metacognición se es capaz de planificar las estrategias más idóneas para cada situación, por consiguiente aplicarlas controlando el proceso, evaluarlas para tomar decisiones transfiriendo todo ello a una nueva actuación.
La importancia de la metacognición para la educación radica en que todo niño es un aprendiz que se halla constantemente ante nuevas tareas de aprendizaje. En estas condiciones, lograr que los alumnos “aprendan a aprender”, que lleguen a ser capaces de aprender de forma autónoma y autorregulada se convierte en una necesidad. Uno de los objetivos de la escuela debe ser, por tanto, ayudar a los alumnos a convertirse en aprendices autónomos. El logro de este objetivo va acompañado de otra nueva necesidad, la de “enseñar a aprender”.

El papel que juega en la evaluación es muy importante, debido que la evaluación determinará si la metacognición del alumno está acorde con los aprendizajes esperados que están marcados en los planes y programas de estudio que se pretenden alcanzar en un período determinado, asimismo el docente tiene que tener conocimientos sobre las características de los alumnos, sus intereses, inquietudes y tener la capacidad de crear estrategias que actúen como motivación en los educandos para despertar en ellos el deseo de aprender, por su parte también es necesario que reconozca las habilidades y actitudes de cada estudiante para poder establecer un razonable criterio evaluativo, y así poder favorecer el proceso de enseñanza aprendizaje de cada alumno dentro del marco educativo.


A partir de lo analizado en los materiales propuestos ¿qué rol tienen los docentes, alumnos y pares en la evaluación de competencias?


Principalmente los docentes (cuantifican y cualifican) son los encargados de darle valor a la evaluación, asignándole ciertos porcentajes, basándose en los conocimientos del alumno, mismos que este ha ido adquiriendo (ello de acuerdo con el programa de estudios vigente), de tal manera que el docente es quien determina la información que será evaluada en los alumnos, para conocer las debilidades que registre, son los heteroevaluadores. Por otra parte los alumnos como ya sabemos, son los evaluados, son quienes muestran por medio de los exámenes, los conocimientos que poseen, sobresaliendo en ciertos aspectos pero en deterioro en algunos otros, dándole cierto sentido al examen ya que gracias a su aplicación, el docente hace ajustes para lograr sacar adelante a los alumnos en sus dificultades.

Al igual que los docentes encargados de transmitir los conocimientos a los alumnos mediante el proceso de enseñanza aprendizaje no es el único agente del que los alumnos logran adquirir aprendizaje, debido a la interacción sociocultural en la que se insertan pueden aprender de sus demás compañeros gracias a la relación y convivencia diaria, donde existe el intercambio de conocimientos. Al estar situados en este proceso  cada uno de los agentes juega un papel primordial para evaluar las competencias que se han adquirido durante el transcurso del ciclo escolar debido que el alumno principalmente al llevar  a la práctica dichas competencias o conocimientos a situaciones reales de su vida cotidiana le permitan resolver problemas que se le enfrente, de igual forma el docente debe percatarse de lo que el alumno es capaz de hacer con sus conocimientos, aptitudes y valores.

¿Qué resalta la palabra auténtica en la evaluación?


Una evaluación totalmente congruente con los postulados: del constructivismo sociocultural, La enseñanza y cognición situada, el enfoque experiencial y de la práctica reflexiva, básicamente una vinculación indisololuble entre el objeto de aprendizaje (manifestenda cualesquier tipo de conocimiento-procesimental, actitudinal, conceptual- in situ) y el sujeto mismo, con miras a explotar las potencialidades que el entorno mismo puede brindar o del cual se proveerá el mayor nivel de provecho. La suma de autentica, para la evaluación (a la cual  nos referimos como suma de mecanismo para medir, cualificar y cuantificar el desempeño de los alumnos y el propio desempeño docente), resalta la trascendencia de los tejidos paradígmicos actuales, en conformidad a políticas educativas que consideran tomar el conocimiento como extracto de las situaciones o problemas que la persona (siendo considerado este mas que un alumno) puede encontrar en su vida diaria (sin el afán de establecer cotidianeidades que en la realidad son proco trascendentales, no existe un día igual a otro); así pues  las  propuestas que tome por consideración implementar el docente para evaluar deben representarse y constituirse en el marco explicito del proceso enseñanza aprendizaje y este a su  vez debe de ser producto de la asimilación de las competencias para la vida. Es interesante el papel que juegan las modalidades de la evaluación como autoevaluación, coevaluacion, heteroevaluacion etc., las cuales no vienen a contraponer el efecto de autenticidad de las mismas sino mas bien se encuentran reforzando sus fines.



¿Cómo plantea Monereo evaluar a las competencias? ¿Qué tipo de mecanismos, dispositivos e instrumentos de evaluación enfatiza el autor?


Las competencias al consistir en la movilización de conocimientos, habilidades y actitudes, con las cuales todo individuo deberá contar al término de su educación básica para poder desempeñarse en el mundo actual así como también para poder enfrentarse a los retos del mismo, es necesario que mencionadas competencias vayan siendo supervisadas y evaluadas en cada individuo a lo largo de su transcurso por la escuela para lo cual el docente deberá darse a la tarea de buscar las estrategias adecuadas para conocer la información correcta y necesaria.
Como plantea Monoreo, primeramente si las competencias se basan en movilizar los diversos conocimientos y habilidades será preciso que se evalúen en la acción, para poder observar las actividades que realizan y utilizan los estudiantes y de igual manera como ponen en práctica sus conocimientos y saberes, esto será más oportuno que solicitarles que los verbalicen.
En segundo plano, al encontrarse estrechamente relacionados, la movilización con contextos específicos será necesario que las evaluaciones de la misma manera se recreen en contextos particulares ya que no sería lo adecuado estar trabajando de manera contextualizada durante un determinado periodo y terminar con una evaluación donde se valore mediante preguntas o actividades aisladas y descontextualizadas que no van de acuerdo a la modalidad de trabajo.
En tercer lugar, por lo que las competencias implican llevar a cabo actividades complejas, conviene de este modo, trabajar mediante problemáticas. Esto se basará en diseñar situaciones de evaluación en las cuales para ser resueltas requieran de diferentes tipos y niveles de interferencias por parte de los estudiantes para que puedan expresar sus conocimientos y sus formas de resolverlos, asimismo dichas actividades o problemáticas podrían ser abiertas, es decir, que cuenten con más de una respuesta posible.
Por último, como plantea Perrenoud, “las competencias se adquieren a través de la formación pero también de la experiencia”, mediante este planteamiento se afirma que las competencias que adquieren poco a poco y de diversos grados pero que siempre es susceptible a mejorar. Como también nos señala Pozo, “es necesario estar preparados para valorar respuestas parciales e incluso alternativas”, dado que mediante las respuestas obtenidas nos podemos dar cuenta del tipo de aprendizaje utilizado por los estudiantes. Por lo que es conveniente crear actividades y tareas que permitan poner en práctica el conocimiento y tomar decisiones que evidentemente suponen riesgos pero que también brindan información sobre cómo se razona y cómo se usa ese conocimiento ante un determinado punto.
Lo fundamental es obtener la información suficiente acerca de la construcción y el desarrollo de competencias, de la misma manera se trata de decidir cuáles son las competencias realmente necesarias y que son las primordiales dentro de la educación básica, y además tener presente que las competencias se adquieren en entornos escolares, sino que algunas se aprenden en contextos sociales, familiares y profesionales, por ello es favorable ser realistas y establecer con claridad cuáles son abordables en el entorno educativo y, por lo tanto, decidir también cómo serán evaluadas.
Asimismo nos menciona diversas estrategias e instrumentos a utilizar para la evaluación. En este sentido es necesario que las actividades de evaluación recreen contextos que le permita al alumno crear un ambiente de aprendizaje más factible para la adquisición de sus conocimientos.
La situación de evaluación debe implicar algún tipo de construcción de conocimientos en base a preguntas o actividades complejas donde podamos inmiscuir problemas de la vida diaria contextualizadas a su forma o estilo de vida. Se trata de diseñar estrategias de evaluación que serán abiertas, con más de una respuesta posible totalmente alejada a la de las representaciones rutinarias de típicos ejercicios escolares.
Pozo nos menciona que conviene evitar que las preguntas o tareas puedan ser resueltas mediante respuestas reproductivas, ya que conviene que las tareas permitan experimentar, poner en juego el conocimiento y tomar decisiones que evidentemente suponen riesgo pero que también informan acerca del como razona el alumno.

Por último el autor comenta que existen diferentes perspectivas para evaluar, pero la más importante es la que el alumno construya para él y sus iguales con la finalidad de que ellos mismos puedan encontrar sus debilidades y fortalezas en los conocimientos que debieron haber sido adquiridos en un determinado periodo de tiempo.

¿Qué implicaciones tiene dicha definición para los procesos de enseñanza-aprendizaje-evaluación?

Monereo, C. (Coord.). (2009). Las competencias de los alumnos y su evaluación. En PISA como excusa. Repensar la evaluación para cambiar la enseñanza (pp. 33-53)

Las competencias, como ya se sabe, son las capacidades que se tienen para aplicar conocimientos, habilidades y actitudes en alguna situación determinada por el contexto en el cual se desenvuelve el individuo.
Este término es de gran relevancia en los procesos de enseñanza-aprendizaje-evaluación puesto que es necesario diseñar, recrear y evaluar situaciones en las que las competencias sean el centro de atención.
El concepto de competencia es fundamental en los procesos educativos. Al momento de aplicarse en condiciones de enseñanza, se seleccionan las que necesariamente deben propiciarse en determinado nivel educativo. Asimismo en situaciones de aprendizaje están estrechamente vinculados con la evaluación, en la evaluación se debe comparar el grado de profundidad que tienen para que al momento de aplicar dichas competencias en situaciones reales éstas se manifiesten positivamente.
Coincidiendo con Pozo (1996) la adquisición de las competencias no puede formularse en términos radicales (todo o nada) porque realmente estas no son objetivas, sino que dependen en gran medida del contexto en el cual se desenvuelva el individuo. Es por ello que deben dar cabida a respuestas subjetivas centradas en el estudiante, (ya que el estudiante adquiere los conocimientos de diversas maneras utilizando los sentidos) para que así los aprendizajes sean contextualizados y con ello derivar en una competencia previamente establecida.
El evaluar competencias no significa basarse únicamente en la adquisición de conocimientos, sino también valorar el desempeño de los estudiantes ante una situación problemática recreada en un ambiente de aprendizaje diseñado por el docente, deben medirse también las destrezas y habilidades que el alumno ha alcanzado al aplicar dichos conocimientos en situaciones reales, así como la actitud que asume frente a dichas problemáticas.
También, por su parte, es necesario que al evaluar las competencias de los estudiantes se tenga especial atención en cómo estos comunican la información ante los demás, ya que es pertinente que los alumnos sean competentes en el manejo de los discursos de las distintas asignaturas y que se apropien de las maneras de hablar, escribir y pensar para resolver actividades auténticas (Mauri y Miras, 1996). Esto es que los estudiantes adquieran competencias comunicativas al momento de expresar sus conocimientos frente a sus compañeros apropiándose de conocimientos y habilidades aplicables a toda situación que pudiera presentarse en sus vidas.
Sin embargo, para ayudarnos a la hora de tomar decisiones respecto a las propuestas concretas y las actividades especificas de evaluación. Puede ser útil disponer de un sistema que nos permite valorar su grado de autenticidad y su pertinencia en relación a nuestros objetivos y a esas competencias que pretendemos que nuestros estudiantes adquieran.
La consideración de las competencias como un continuo implica que su adquisición no puede formularse en términos dicotómicos de todo o nada; es decir, una competencia se adquiere en diversos grados pero siempre es susceptible de mejora. Por ello, como también señala Pozo, es necesario que estemos preparados para valorar, en alguna medida, respuestas parciales o incluso alternativas, dado que estas respuestas pueden dar cuenta del tipo de aprendizaje realizado por loes estudiantes.

Por ello conviene que las tareas permitan experimentar, poner en juego el conocimiento y tomar decisiones que evidentemente suponen riesgos pero que también pero que también informan acerca de cómo se razona y cómo se usa ese conocimiento ante una determinada cuestión, en el mismo trasfondo también se debe de decidir cuáles son las competencias realmente necesarias y que, por lo tanto resultan ser básicas para la enseñanza obligatoria y las adecuadas en otros niveles de enseñanza.  


¿Cómo define Monereo a las competencias?


Primeramente se considera necesario tanto para el autor Charles Monereo como para cualquiera que quiera tener una comprensión adecuada del concepto de competencia tener en claro componentes que ayudan a una mejor interpretación de éste concepto, ya que como todos saben es un concepto polisémico y por ello, se muestra confuso, de tantos que se tienen ya sea en pedagogía, sociología, psicología, etc.
La palabra competencia alojados nociones de funciones, a las cuales se refiere Monereo como si fueran nuestro hardware, es decir, las funciones son todas aquellas con las que nacemos ya sean psicológicas, emocionales y motrices y realmente no controlamos (nacemos viendo a colores, sabiendo discriminar olores, sabores, sensaciones de frio o calor, coordinando algunas acciones, etc.), es decir, funciones básica.
Después de ello entra lo que son las habilidades, para que esas funciones se conviertan en habilidades, se necesitan de procedimientos que nosotros ponemos a su alcance. Los procedimientos cambian la forma de pensar, la forma de gestionar la información, este formateo incorpora a su vez nuevas funciones.
Las habilidades, a comparación de las funciones, no tienen un límite, se puede siempre mejorar.
Una vez atendido los conceptos atendidos podemos habar de competencias. Monereo define las competencias como un conjunto ordenado y coordinado de estrategias, el dominio de un amplio repertorio de de estas para resolver una demanda específica en escenarios socioculturales diversos.
Entonces, las competencias se refieren básicamente a saber utilizar los conocimientos con los que se cuentan, cuándo y por qué elegir una estrategia determinada.



¿Qué sentido podría tener para la educación básica dicha definición?


La definición de competencias en educación básica deben tratarse primeramente como un concepto de común acuerdo entre todo el personal, todos deben aclarar y tener conocimiento del  mismo, enriquecerlo, poniendo de su parte para que lo dominen y sobre todo puedan manejarlo ya que en la actualidad es el tema de moda. Pero más que el dominio del concepto consideramos más necesario el conocimiento empírico, es decir, la práctica del mismo, de nada sirve manejar el concepto y poder brindar una cátedra de los que son las competencias si no puedes llevar a la práctica esta forma de trabajo

El cambio de paradigma y cultural que trae consigo dicha corriente a la educación básica en México; Implicaciones y retos que la corriente de evaluación auténtica plantea a la educación básica en México; la trascendencia que dicha corriente tiene para el quehacer profesional futuro de los docentes en formación.


La educación básica cambia de su paradigma tradicional a uno que se centra en el desarrollo de las competencias de los alumnos, en el cual se contextualiza la enseñanza y se toman en cuenta las necesidades reales de los educandos, es decir, se cambia la cultura que se ha venido practicando en años anteriores con el propósito de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, así mismo permite formar ciudadanos capaces de resolver los problemas que se presentan en el medio en el que se desenvuelve un individuo y una vez que se enfrenten a la sociedad pueden desarrollarse satisfactoriamente, por lo cual la evaluación autentica trae consigo distintos retos a la educación básica en México, uno de ellos es que ya no se toman en cuenta únicamente los conocimientos sino que ahora se ponen en práctica, es decir,  se aplica lo aprendido dentro del aula, ya que los estudiantes necesitan desarrollarse y sentirse capaces en el mundo, tanto dentro como fuera de la escuela, por lo que se requiere trabajar cooperativamente en equipo y esforzarse para alcanzar metas académicas y sociales, en un ambiente de retroalimentación continua y autoreflexión. Otro reto es que cada maestro haga una única evaluación adaptada a las características de su grupo, aquí se requiere un trabajo que tenga la disposición de cambiar los métodos con los que se evalúa al alumnado, pero un maestro no solo debe centrarse en cómo construyen el aprendizaje los niños, sino también evaluar su propio trabajo y lo que está haciendo él para que los alumnos desarrollen ciertas capacidades y habilidades, del mismo modo descubrir tanto las áreas de oportunidad de el docente y de los aprendices, para que en conjunto se mejore, comprendiendo el verdadero sentido de la evaluación, dejando de lado los pensamientos utilizados por generaciones pasadas en donde se creía que la evaluación es para vigilar, castigar y obtener una calificación, en lo cual el desempeño se reduce a la cuantificación, donde ahora lo importante es la cualificación ya que aquí se valora de mejor manera el aprendizaje y competencias adquiridas.

Dentro  de la formación de los futuros docentes la corriente de evaluación autentica trasciende en la capacidad de tomar decisiones, además invita al maestro a prepararse y actualizarse en los nuevos enfoques de la enseñanza, empleando una diversificación de instrumentos de evaluación, en base a distintos métodos adaptados a las necesidades y características de sus alumnos, otro de los aspectos que integra esta corriente es qué en el quehacer docente se desarrolle  un sentido de autoevaluación en los aprendices, para que ellos mismos encuentren sus fortalezas y debilidades . Por lo cual se requiere a un docente reflexivo y analista comprometido con su labor, realizando actividades contextualizadas haciendo de la evaluación un proceso de mejora y superación.