Monereo, C. (Coord.). (2009). Las competencias de los
alumnos y su evaluación. En PISA como excusa. Repensar la evaluación
para cambiar la enseñanza (pp. 33-53)
Las competencias, como ya se sabe, son las capacidades que se tienen para
aplicar conocimientos, habilidades y actitudes en alguna situación determinada
por el contexto en el cual se desenvuelve el individuo.
Este término es de gran relevancia en los procesos de enseñanza-aprendizaje-evaluación
puesto que es necesario diseñar, recrear y evaluar situaciones en las que las
competencias sean el centro de atención.
El concepto de competencia es fundamental en los procesos educativos. Al
momento de aplicarse en condiciones de enseñanza, se seleccionan las que
necesariamente deben propiciarse en determinado nivel educativo. Asimismo en
situaciones de aprendizaje están estrechamente vinculados con la evaluación, en
la evaluación se debe comparar el grado de profundidad que tienen para que al
momento de aplicar dichas competencias en situaciones reales éstas se
manifiesten positivamente.
Coincidiendo con Pozo (1996) la adquisición de las competencias no puede
formularse en términos radicales (todo o nada) porque realmente estas no son
objetivas, sino que dependen en gran medida del contexto en el cual se
desenvuelva el individuo. Es por ello que deben dar cabida a respuestas
subjetivas centradas en el estudiante, (ya que el estudiante adquiere los
conocimientos de diversas maneras utilizando los sentidos) para que así los
aprendizajes sean contextualizados y con ello derivar en una competencia
previamente establecida.
El evaluar competencias no significa basarse únicamente en la adquisición
de conocimientos, sino también valorar el desempeño de los estudiantes ante una
situación problemática recreada en un ambiente de aprendizaje diseñado por el
docente, deben medirse también las destrezas y habilidades que el alumno ha
alcanzado al aplicar dichos conocimientos en situaciones reales, así como la
actitud que asume frente a dichas problemáticas.
También, por su parte, es necesario que al evaluar las competencias de los
estudiantes se tenga especial atención en cómo estos comunican la información
ante los demás, ya que es pertinente que los alumnos sean competentes en el
manejo de los discursos de las distintas asignaturas y que se apropien de las
maneras de hablar, escribir y pensar para resolver actividades auténticas
(Mauri y Miras, 1996). Esto es que los estudiantes adquieran competencias
comunicativas al momento de expresar sus conocimientos frente a sus compañeros
apropiándose de conocimientos y habilidades aplicables a toda situación que
pudiera presentarse en sus vidas.
Sin embargo, para ayudarnos a la hora de tomar decisiones respecto a las
propuestas concretas y las actividades especificas de evaluación. Puede ser
útil disponer de un sistema que nos permite valorar su grado de autenticidad y
su pertinencia en relación a nuestros objetivos y a esas competencias que
pretendemos que nuestros estudiantes adquieran.
La consideración de las competencias como un continuo implica que su
adquisición no puede formularse en términos dicotómicos de todo o nada; es
decir, una competencia se adquiere en diversos grados pero siempre es
susceptible de mejora. Por ello, como también señala Pozo, es necesario que
estemos preparados para valorar, en alguna medida, respuestas parciales o
incluso alternativas, dado que estas respuestas pueden dar cuenta del tipo de
aprendizaje realizado por loes estudiantes.
Por ello conviene que las tareas permitan experimentar, poner en juego el
conocimiento y tomar decisiones que evidentemente suponen riesgos pero que
también pero que también informan acerca de cómo se razona y cómo se usa ese
conocimiento ante una determinada cuestión, en el mismo trasfondo también se
debe de decidir cuáles son las competencias realmente necesarias y que, por lo
tanto resultan ser básicas para la enseñanza obligatoria y las adecuadas en
otros niveles de enseñanza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario