En la actualidad el rublo de
evaluación en el sistema de educación en México se ha definido por el uso de
exámenes genéricos para lograr evaluar y calificar a los alumnos, por lo que
solamente se centra en los conocimientos adquiridos por el niño, y deja de lado
otros aspectos formativos, por lo ya mencionado la evaluación auténtica se
considera alternativa en el sentido de que busca un cambio en la cultura
de la evaluación imperante, centrada en instrumentos estáticos de lápiz y papel
que exploran sólo la esfera del conocimiento declarativo, más que nada de tipo
factual.
La evaluación autentica es otra forma
de llevar a cabo un análisis de lo logrado por el niño en un determinado
periodo, no solo el aspecto conceptual, sino también el procedimental y actitudinal.
Tratando de evaluar al alumno de una manera contextualizada, tratando de
evaluar el todo.
En congruencia con los postulados del
constructivismo, una evaluación auténtica centrada en el desempeño busca
evaluar lo que se hace, así como identificar el vínculo de coherencia
entre lo conceptual y lo procedural, entender cómo ocurre el desempeño en un
contexto y situación determinados, o seguir el proceso de adquisición y
perfeccionamiento de determinados saberes o formas de actuación.
Se intenta lograr que el alumno regule
su aprendizaje Así mismo que implica como menciona Días Barriga:
“una
autoevaluación por parte del alumno, pues la meta es la promoción explícita de
sus capacidades de autorregulación y reflexión sobre su propio aprendizaje. En este
sentido es una evaluación de proceso y formativa, donde son prácticas
relevantes la evaluación mutua, la coevaluación y la autoevaluación”
Este tipo de evaluación autentica se
ha empleado desde hace tiempo, pero, como ya se a mencionado antes, no se toman
en cuenta para calificar a un alumno, pues calificar de esta forma es de gran
dificultad, al ser más completa por tantos aspectos a tomar en cuenta.

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