La educación básica cambia
de su paradigma tradicional a uno que se centra en el desarrollo de las
competencias de los alumnos, en el cual se contextualiza la enseñanza y se
toman en cuenta las necesidades reales de los educandos, es decir, se cambia la
cultura que se ha venido practicando en años anteriores con el propósito de
mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, así mismo permite formar
ciudadanos capaces de resolver los problemas que se presentan en el medio en el
que se desenvuelve un individuo y una vez que se enfrenten a la sociedad pueden
desarrollarse satisfactoriamente, por lo cual la evaluación autentica trae
consigo distintos retos a la educación básica en México, uno de ellos es que ya
no se toman en cuenta únicamente los conocimientos sino que ahora se ponen en
práctica, es decir, se aplica lo
aprendido dentro del aula, ya que los estudiantes necesitan desarrollarse y
sentirse capaces en el mundo, tanto dentro como fuera de la escuela, por lo que
se requiere trabajar cooperativamente en equipo y esforzarse para alcanzar
metas académicas y sociales, en un ambiente de retroalimentación continua y
autoreflexión. Otro reto es que cada maestro haga una única evaluación adaptada
a las características de su grupo, aquí se requiere un trabajo que tenga la
disposición de cambiar los métodos con los que se evalúa al alumnado, pero un
maestro no solo debe centrarse en cómo construyen el aprendizaje los niños,
sino también evaluar su propio trabajo y lo que está haciendo él para que los
alumnos desarrollen ciertas capacidades y habilidades, del mismo modo descubrir
tanto las áreas de oportunidad de el docente y de los aprendices, para que en
conjunto se mejore, comprendiendo el verdadero sentido de la evaluación,
dejando de lado los pensamientos utilizados por generaciones pasadas en donde
se creía que la evaluación es para vigilar, castigar y obtener una
calificación, en lo cual el desempeño se reduce a la cuantificación, donde
ahora lo importante es la cualificación ya que aquí se valora de mejor manera
el aprendizaje y competencias adquiridas.
Dentro de la formación de los futuros docentes la
corriente de evaluación autentica trasciende en la capacidad de tomar
decisiones, además invita al maestro a prepararse y actualizarse en los nuevos
enfoques de la enseñanza, empleando una diversificación de instrumentos de
evaluación, en base a distintos métodos adaptados a las necesidades y
características de sus alumnos, otro de los aspectos que integra esta corriente
es qué en el quehacer docente se desarrolle un sentido de autoevaluación en los aprendices,
para que ellos mismos encuentren sus fortalezas y debilidades . Por lo cual se
requiere a un docente reflexivo y analista comprometido con su labor,
realizando actividades contextualizadas haciendo de la evaluación un proceso de
mejora y superación.

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