Las competencias al consistir en la movilización de
conocimientos, habilidades y actitudes, con las cuales todo individuo deberá
contar al término de su educación básica para poder desempeñarse en el mundo
actual así como también para poder enfrentarse a los retos del mismo, es
necesario que mencionadas competencias vayan siendo supervisadas y evaluadas en
cada individuo a lo largo de su transcurso por la escuela para lo cual el
docente deberá darse a la tarea de buscar las estrategias adecuadas para
conocer la información correcta y necesaria.
Como plantea Monoreo, primeramente si las competencias se
basan en movilizar los diversos conocimientos y habilidades será preciso que se
evalúen en la acción, para poder observar las actividades que realizan y
utilizan los estudiantes y de igual manera como ponen en práctica sus
conocimientos y saberes, esto será más oportuno que solicitarles que los
verbalicen.
En segundo plano, al encontrarse estrechamente
relacionados, la movilización con contextos específicos será necesario que las
evaluaciones de la misma manera se recreen en contextos particulares ya que no
sería lo adecuado estar trabajando de manera contextualizada durante un determinado
periodo y terminar con una evaluación donde se valore mediante preguntas o
actividades aisladas y descontextualizadas que no van de acuerdo a la modalidad
de trabajo.
En tercer lugar, por lo que las competencias implican
llevar a cabo actividades complejas, conviene de este modo, trabajar mediante
problemáticas. Esto se basará en diseñar situaciones de evaluación en las
cuales para ser resueltas requieran de diferentes tipos y niveles de
interferencias por parte de los estudiantes para que puedan expresar sus
conocimientos y sus formas de resolverlos, asimismo dichas actividades o
problemáticas podrían ser abiertas, es decir, que cuenten con más de una
respuesta posible.
Por último, como plantea Perrenoud, “las competencias se
adquieren a través de la formación pero también de la experiencia”, mediante
este planteamiento se afirma que las competencias que adquieren poco a poco y
de diversos grados pero que siempre es susceptible a mejorar. Como también nos
señala Pozo, “es necesario estar preparados para valorar respuestas parciales e
incluso alternativas”, dado que mediante las respuestas obtenidas nos podemos
dar cuenta del tipo de aprendizaje utilizado por los estudiantes. Por lo que es
conveniente crear actividades y tareas que permitan poner en práctica el
conocimiento y tomar decisiones que evidentemente suponen riesgos pero que
también brindan información sobre cómo se razona y cómo se usa ese conocimiento
ante un determinado punto.
Lo fundamental es obtener la información suficiente
acerca de la construcción y el desarrollo de competencias, de la misma manera
se trata de decidir cuáles son las competencias realmente necesarias y que son
las primordiales dentro de la educación básica, y además tener presente que las
competencias se adquieren en entornos escolares, sino que algunas se aprenden
en contextos sociales, familiares y profesionales, por ello es favorable ser
realistas y establecer con claridad cuáles son abordables en el entorno
educativo y, por lo tanto, decidir también cómo serán evaluadas.
Asimismo nos menciona diversas estrategias e instrumentos
a utilizar para la evaluación. En este sentido es necesario que las actividades
de evaluación recreen contextos que le permita al alumno crear un ambiente de
aprendizaje más factible para la adquisición de sus conocimientos.
La situación de evaluación debe implicar algún tipo de
construcción de conocimientos en base a preguntas o actividades complejas donde
podamos inmiscuir problemas de la vida diaria contextualizadas a su forma o
estilo de vida. Se trata de diseñar estrategias de evaluación que serán
abiertas, con más de una respuesta posible totalmente alejada a la de las
representaciones rutinarias de típicos ejercicios escolares.
Pozo nos menciona que conviene evitar que las preguntas o
tareas puedan ser resueltas mediante respuestas reproductivas, ya que conviene
que las tareas permitan experimentar, poner en juego el conocimiento y tomar
decisiones que evidentemente suponen riesgo pero que también informan acerca
del como razona el alumno.
Por último el autor comenta que existen diferentes
perspectivas para evaluar, pero la más importante es la que el alumno construya
para él y sus iguales con la finalidad de que ellos mismos puedan encontrar sus
debilidades y fortalezas en los conocimientos que debieron haber sido
adquiridos en un determinado periodo de tiempo.

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